miércoles, 10 de marzo de 2010
Frosty, el muñeco de nieve (mi narración para el concurso de cervantes)
Frosty, el muñeco de nieve
Érase una vez unos niños llamados Susan y Toni, que les gustaba mucho la nieve.
Un día, en su pueblo nevó, y salieron a la calle para hacer un muñeco de nieve. Cuando salieron, sus amigos los esperaban en la puerta.
-¡Vamos a hacer un muñeco de nieve!- dijo Toni.
-¡Sííííííííííííííííí!- respondieron todos.
Cuando lo hicieron, le pusieron muchas cosas: un sombrero de cuero, unos botones por todo el cuerpo, una zanahoria como la nariz, una bufanda para el cuello, unas piedras para los ojos y un palo para la boca.
-¡Toni, Susan! ¡A merendar!- dijo la madre de éstos. Se fueron a su casa, y Susan y le preguntaron a su madre que si sus amigos se podían quedar a merendar, y la madre les dijo que sí, entonces sus amigos se fueron a la casa de Toni y Susan.
Cuando salieron otra vez a la calle, vieron al muñeco andar, correr, bailar, hablar y muchas cosas más.
-¡Mirad, el muñeco tiene vida!-dijo uno de los amigos.
-¡Sí, es verdad!- dijo Susan.
-¿Le ponemos un nombre?- preguntó Toni.
-¿Que tal...Frosty?
-¡Me gusta! Le pondremos Frosty.
Se llevaron toda la tarde jugando con Frosty, hasta que llegó la noche y todos se fueron a sus casas.
Al día siguiente, ya no había más nieve, y de Frosty sólo quedó el sombrero y la bufanda que adornaba su cuello.
-¡Oh, no!- exclamó Susan- Yo lo quería mucho.
-Lo siento Susan, pero este momento tenía que llegar.- le dijo Toni.
-Que pena.- dijo uno de los amigos.
-Pero, ¿sabéis qué?- preguntó Toni.- No pasa nada, porque cuando nieve aquí otra vez, haremos otro muñeco de nieve.
-Verdad, Toni. Pero echaré de menos a Frosty.
Autora: Adriana Tirado Romero
Decidm k os parec, y os lo tndré muy agradcido (pro lo k creeis d verdad)
Érase una vez unos niños llamados Susan y Toni, que les gustaba mucho la nieve.
Un día, en su pueblo nevó, y salieron a la calle para hacer un muñeco de nieve. Cuando salieron, sus amigos los esperaban en la puerta.
-¡Vamos a hacer un muñeco de nieve!- dijo Toni.
-¡Sííííííííííííííííí!- respondieron todos.
Cuando lo hicieron, le pusieron muchas cosas: un sombrero de cuero, unos botones por todo el cuerpo, una zanahoria como la nariz, una bufanda para el cuello, unas piedras para los ojos y un palo para la boca.
-¡Toni, Susan! ¡A merendar!- dijo la madre de éstos. Se fueron a su casa, y Susan y le preguntaron a su madre que si sus amigos se podían quedar a merendar, y la madre les dijo que sí, entonces sus amigos se fueron a la casa de Toni y Susan.
Cuando salieron otra vez a la calle, vieron al muñeco andar, correr, bailar, hablar y muchas cosas más.
-¡Mirad, el muñeco tiene vida!-dijo uno de los amigos.
-¡Sí, es verdad!- dijo Susan.
-¿Le ponemos un nombre?- preguntó Toni.
-¿Que tal...Frosty?
-¡Me gusta! Le pondremos Frosty.
Se llevaron toda la tarde jugando con Frosty, hasta que llegó la noche y todos se fueron a sus casas.
Al día siguiente, ya no había más nieve, y de Frosty sólo quedó el sombrero y la bufanda que adornaba su cuello.
-¡Oh, no!- exclamó Susan- Yo lo quería mucho.
-Lo siento Susan, pero este momento tenía que llegar.- le dijo Toni.
-Que pena.- dijo uno de los amigos.
-Pero, ¿sabéis qué?- preguntó Toni.- No pasa nada, porque cuando nieve aquí otra vez, haremos otro muñeco de nieve.
-Verdad, Toni. Pero echaré de menos a Frosty.
Autora: Adriana Tirado Romero
Decidm k os parec, y os lo tndré muy agradcido (pro lo k creeis d verdad)
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adri dices que pongamos la verdad asi q yo digo q no m
ResponderEliminargusta.
no te cabrees pro es un poco cutre
xk no pones cosas k no sean de patito feo??
ResponderEliminaraburren, la verdad